Las piernas saben caminar, pero los hombros siguen cargando
Existe una paradoja en la fatiga del peregrino: las piernas, entrenadas para la marcha, a menudo encuentran su ritmo. Sin embargo, una tensión sorda y persistente se instala en la cruz y los hombros, como si todo el peso del esfuerzo y la concentración hubiera ascendido y anidado allí. Es una mochila invisible que no … Leer más







